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Llueve en el patio de la casa abandonada.
¿Sabes? Desde el piso donde estoy, se ve nuestra casa.
Los cubos de basura quedaron en el patio.
Ahora están llenos de orín, sin ninguna función.
Donde las ilusiones se marcaron más,
la lluvia golpea con más fuerza,
intentando borrar nuestras huellas,
obligándonos a olvidar que una vez,
ya no me preguntes cuándo,
obtuvimos la felicidad, y no supimos
qué hacer con esa extraña entre nosotros,
que interrumpía gritos, insultos, indecisiones.
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