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 NÚMERO 2002-II
Querido lector
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Entrevista
Creación
Ensayo
Avulón
Vitrina
NÚMERO 2002-II: CREACIÓN  
REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2002-II. Mayo-agosto del 2002
http://www.heterodoxos.org/2002-ii/creacion/ebb.reflejo_conciencia.html
Gili el que lo lea
Tonto el que lo lea
 Emilio Batista Barcón: "Universidad conciencia: La libertad de estar"
Tonto el que lo lea
EMILIO BATISTA BARCÓN:
“Universidad conciencia:
Reflejo de conciencia”
 
Poema inédito.
Tonto el que lo lea.

Vendemos, como ciervos, nuestras mujeres,
con sus pechos en punta,
sin enemigos tendidos,
una tabla larga tan sencilla,
un negocio que en tiempos lejanos
(tiempos de humana efervescencia,
a las horas del fuego, los niños sentados
y la antena en la terraza)
 

un negocio que las viudas hambrientas
(hambre nuestra, de pan, de lienzo,
de carne y de derrota,
desesperante hambre de orilla de mar)
 

un negocio escrito en plumas de papel pequeño,
papel cómplice (de compraventas humanas),
papel padre (hijo del hielo),
papel que envuelve ceremonias sin rito:
eres punta, quiénes de ustedes
son punta, cima, ángulo, quiénes de ustedes
lavan sus manos de obrero en orina de dioses
clavan sus dientes de ángel en vulvas de ninfa
y les retuercen las mamas,
les sostienen la espalda contra el suelo
les agarran la cara con la mano
 

un negocio con olor mismo de factura del engaño
de las decadas de leyes de viajes,
los adulterios perseguidos por comités de empresa
pajaritos que caminan de la mano, pajaritos que vuelan,
pajaritos que cierran la puerta de las universidades
 

una tabla larga de nacionalidades
descritas minuciosamente: tres idiomas,
con estudios, pero antes, sobre todo,
dos muslos acogedoramente tiernos,
acogedoramente abiertos y las manos suaves,
la cara lavada con jabón de olor,
al mercado triunfal de carne triturada,
de carne vieja sobre todo,
en refrigeradores,
en máquinas enormes,
máquinas soñadas para carne,
los ingenieros industriales que limpiarán nuestras calles de residuos,
las fábricas civiles de bienes de equipo para especuladores extranjeros,
o como si lo fueran, como si se guiaran
por lazos subrayados en azul,
como si se supiesen
herederos necesarios de los elegidos
 

y buscaran entre ruinas clausuradas
de canteras agotadas de lignito,
en tablas ordenadas por nacionalidades,
orden alfabético de nombres
emigrados de países sin afalto,
orden alfabético de pechos
salidos del hielo, tres centímetros por lado,
para cubrir las cámaras de feria,
pilotos encendidos, ruido continuo,
para criar a nuestros hijos futuros,
compartidos por mercados de carne
de ladrillos rojos elegidos,
hijos nuestros con las manos pequeñas,
hijos nuestros que tienen catecismo.
 

 
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