| Tonto el que lo lea |
ENTREVISTA:
“Agustina Lagomarsino: el diseño y la creación”
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Manuel Alcántara Plá | Helsinki
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Pecocer: El concepto de 'industrial' remite generalmente a la creación de cosas con un fin último de utilidad. Sin embargo, hoy en día todo se crea para ser vendido, por lo que se procura cuidar el atractivo de todos los productos... ¿Considera compatible la utilidad y la estética o suele sacrificar una en favor de la otra?
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Agustina Lagomarsino: Los considero sumamente compatibles y justamente de eso trata el diseño industrial, de conjugar estas dos características en los productos de consumo. Si ambas están presentes y en buen balance, se fortalecen mutuamente otorgándole a las cosas un valor agregado, que es el que no solo convencerá al consumidor de comprar ese producto, sino que hará que se sienta satisfecho al usarlo.
La estética ejerce su mayor papel captando la atención y tentando al consumidor. La utilidad es la que hará del producto algo honesto, confiable y útil. Ambas cualidades se turnarán o no en su "actuación", y variarían su intensidad durante la vida útil del producto, generando un "lazo afectivo" entre este y el usuario.
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P: A mí, que me confieso profano en el diseño industrial, me parece que en él deben converger otros principios más divergentes aún que el del sentido práctico y la estética. Me refiero, sobre todo, a la viabilidad y a la rentabilidad... Estos elementos ¿son retos añadidos o simplemente incovenientes a salvar en el diseño?
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AL: No hay diseño industrial sin viabilidad y rentabilidad. Desde que el diseño industrial es "industrial" exige viabilidad; y desde que la industria debe ser rentable, se aconseja rentabilidad. Éstos son elementos que debe procurarse que estén presentes en los productos de diseño. Los mejores diseños indutriales de la historia son aquellos que por ser viables llegaron al mercado; por ser funcionales, novedosos, y con una inteligente carga estética llegaron y permanecen en las casas de los usuarios; y por ser sumamente valorados y deseados por estos últimos, fueron altamente rentables.
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P: Me parece muy interesante su doble ocupación de diseños industriales y de trabajos artesanales. Visto desde fuera, y como su mismo nombre indica, el trabajo artesanal evoca más directamente la creatividad. ¿Son para usted dos apartados separados, algo así como "para comer"/"para desarrollar la creatividad", o se alternan en ambas funciones?
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AL: Si bien pueden llegar a considerarse como dos apartados separados, tienen muchos puntos de encuentro. Como puede deducirse de mis respuestas anteriores, el diseño industrial exige y lleva incluida la creatividad en todo momento. Creatividad apuntada hacia un fin distinto que el de la artesanía, pero creatividad sin duda alguna.
La artesanía impone distintas pautas a la creatividad, la orienta hacia otros resultados. Los productos artesanales que produzco con mi socio y amigo tienen, aunque no se piense, un gran sentido práctico y de estandarización. Si bien los diseños son piezas numeradas y no hay dos exactamente iguales, los tamaños de los marcos son estandarizados. Esto nos facilita mucho la producción, dándonos más "espacio" y tiempo para la creatividad.
Con el trabajo artesanal, una puede sentir la satisfacción de producir todo eso que nos gira en la cabeza con nuestras propias manos; una puede ver "nacer" a su producto, y eso es una sensación única. Pero esto no le resta importancia a la sensación que se siente al tener un producto bajo producción industrial masiva.
Ambas cosas se hacen para comer y para desarrollar y aplicar la creatividad. ¡Qué más lindo que ganarse el pan haciendo lo que nos gusta!, ¿no?
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P: En el diseño industrial, ¿se utiliza aún el lapicero o lo podemos considerar ya como totalmente desterrado también de ese campo? ¿Siempre nos quedará el boceto?
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AL: Por suerte, el lápiz y el boceto parece que quedarán por siempre y sobrevivirán a todo. Si bien ahora contamos con programas de computación para diseño que son sumamente flexibles y avanzados, aún necesitamos llevar un lápiz en nuestra mano y volcar nuestras ideas en un pedazo de papel. La computadora es una herramienta que nos permite pasar en limpio nustras ideas y mostrarlas en tres dimensiones.
Pero los estudiantes que recién comienzan sus estudios de diseño muchas veces cometen el error de diseñar con la computadora. Esto da como resultados diseños pobres y generalmente con muchas falencias. Se ven limitados y condicionados por la computadora. Muchas veces dejan que la "máquina" sacrifique sus ideas. En cambio, el lápiz nos permite una libertad sin límites y nos incentiva a pensar y buscar distintas maneras de resolver nuestras ideas. ¡Para mí y para todos los diseñadores que conozco, un buen lápiz sigue y seguirá siendo un regalo que nos encanta recibir!
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P: Son frecuentes las comparaciones de la creación con el sentimiento de maternidad, pero, como en todos los casos, en el diseño una no es la única responsable de lo creado. ¿Qué es lo primero que hace cuando está ante la versión física de una de sus ideas?
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AL: El sentimiento de "maternidad" se tiene siempre al ver nuestros productos. No importa si no fui la única responsable, este sentimiento de "maternidad" difiere mucho del término, y puede ser compartido sin ser eso causante de celos. Una característica interesante y linda de este sentimiento que nos provocan nuestros productos es justamente que puede ser compartido, y sentido hasta por hombres. Además, algo particular es que nos alegramos al saber que alguien quiere "adoptarlos" (adquirirlos), ¡y se nos pone una sonrisa en la cara al imaginar que habrá personas que estén disfrutando de ellos en sus casas!
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