| Tonto el que lo lea |
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| Tonto el que lo lea |
PAUL M.:
"Siete días":
“Tal que un jueves, de 7 días”
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Y como no se lo cree, porque es gilipollas, me tengo que levantar la camisa y dejar que se desborde el pezón por el sujetador para que se quede tranquilo y me diga: pues, joder, ya es mala suerte.
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Pues sí, había sido mala suerte, pero no tanta. Oresta, tan ebria como siempre, intenta articular algo así como: pues yo volvía a la habitación, lo despertaba y le daba dos ostias. Me lo recomienda con tanta dulzura que aún se me hace más difícil adivinar su sentido.
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Soy adicta al humo del tabaco. Por eso me gusta acostarme con ese chico. No soy ciega, no soy sorda. Sé que no tiene muchos más alicientes, pero sí esa habilidad. Puede hacérmelo sin sacarse el pitillo de la boca. Se coloca sobre mí y sus espiraciones inundan mis pulmones de humo y enturbian mis ojos hasta hacerme llorar.
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Gurgen sí se lo había creído, pero me mira de un modo extraño. Dragos me pregunta por Nastya y Milly. Están en La farándula. Dragos odia esa discoteca. En realidad, no nos gusta a ninguno. La bebida cuesta más de lo que tenemos y hay demasiada gente que la paga sin pestañear. Además, los servicios son mixtos, y eso es algo con lo que Dragos no traga. Aguantar colas ajenas.
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Y, entonces, te ha gustado que te quemara?, se decide a preguntarme Gurgen. Oresta suelta por la boca una risa acuosa, empapada, que llega a manchar el borde de nuestras hamacas.
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No sé quién es el más tonto de los dos, me pregunto en voz alta. E intento descubrirme el sentimiento sincero, pero no lo alcanzo porque me duele el pezón. El tío sigue en la cama durmiendo tan tranquilo, como si esta fuera su casa, y eso sí que no me gusta.
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Si alguno quiere la cama no tiene más que decirlo. Dragos se ríe porque me conoce y me apunta: quizás dentro de un rato. Dentro de un rato a lo mejor también me apetece a mí, le advierto.
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Han llamado a la puerta. Gurgen ha saltado hacia ella y la ha abierto con gran violencia. Nos mira para que le riamos la gracia, pero nosotros estamos viendo ahí a Nastya, con el rimmel corrido y una sonrisa inconfundible rajándole la cara. Está a punto de llorar. Como sabe que Gurgen es inútil para ello, Oresta se ha levantado con dificultad y ha llegado hasta Nastya para abrazarla.
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| Tonto el que lo lea.
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