REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2002-III. Septiembre-diciembre del 2002
http://www.heterodoxos.org/2002-iii/creacion/pm.tal_que_un_lunes.html
Gili el que lo lea

Tonto el que lo lea
 Paul M.: "Siete días"  Paul M.: "Tal que un viernes"
Tonto el que lo lea
PAUL M.:
"Siete días":
“Tal que un lunes, de 7 días”
 

Susurrando: en realidad no me llamo Martina; te voy a matar.
 

Sólo hay dos tipos de tíos ante esta declaración. Este es del tipo caracol; desaparecido en dos tiempos. Primero, dejándome vacía. Después, con los botones de la camisa abrochados en caos. Fuera, las carcajadas de Gurgen y Dragos lo embadurnan y yo me uno con sólo imaginármelo rojo, apresurado, pálido, frío. Se ha dejado la chaqueta. Algo es algo.
 

Un porrito? Suena Dragos tras la puerta. Hay dos tipos de hombres, y Gurgen es de los que piensan que no sabe mejor un porro enrollado con papel de billete. Pero ahí está Dragos por suerte, rastreando algo para prender en los insondables bolsillos de su pantalón. Sólo tiene uno de 20, y sonríe.
 

Nunca lo hemos probado con uno de 20. Uno de 20 tiene que dar por lo menos para dos, le insinúa con sus ojos redondos Gurgen. Dragos se hurga de nuevo en los bolsillos, pero esta vez con menos ímpetu; sabe lo que se va a encontrar. Accede con una sonrisa y rasga el billete en el aire más o menos por la mitad.
 

Miro a Gurgen divertida porque sé lo que está pensando. Entonces mira las hamacas y yo pienso: lo mismo le da por recoger; no nos vendría mal que alguno recogiera un poco. Pero a este Gurgen ya no le da por esas cosas. Las tres hamacas vacías le han suscitado un picor. Y éstas cuándo han dicho que vienen?
 

Y yo le contesto: ya te lo he dicho doscientas veces. Dragos va a lo suyo y me pasa el pitillo algo limado. Te has quedado enganchado a la boquilla? A Dragos no le gustan este tipo de increpaciones personales, pero Gurgen se ríe alocadamente. Gurgen tiene un sentido del humor maravilloso. La risa le dura hasta que suena el timbre y me mira serio, como preguntándome: ahora es la hora? Pero me dice: vendrán solas?
 

Mierda, es verdad. Yo no había ni tan siquiera pensado en la posibilidad de que vinieran solas, pero la puerta se abre y allí aparecen las tres, agotadas de no hacer nada y de aguantar sin techo este día de sol. A dónde vais tan solas!, es lo primero que les puedo decir aunque no me escuchan.
 

Dragos lo repite cortésmente: que dice Martina que a dónde vais tan solas. Ellas nos miran y nos ven tirados en nuestras respectivas hamacas. No tienes bastante con lo que hay? Yo les devuelvo la mirada con un brillo que es una contestación evidente: me sobra con lo que tengo; pero Dragos farfulla: yo variaría un poquito. Las tres se tumban casi al unísono y cierran el círculo de tumbados. A destiempo y con gran seriedad, Gurgen le advierte: pues a mí no me mires.
 

Están demasiado cansadas incluso para reírse, pero no tanto como para no confirmar lo que ya saben. Y el pringado ése? Gurgen: se fue corriendo. Dragos: debía ser un maniático de la limpieza. Yo: callo; ellos siempre saben explicar las cosas a la perfección.
 

 
Tonto el que lo lea.

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Tonto el que lo lea.