REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2002-III. Septiembre-diciembre del 2002
http://www.heterodoxos.org/2002-iii/creacion/pm.tal_que_un_miercoles.html
Gili el que lo lea

Tonto el que lo lea
 Paul M.: "Siete días"  Paul M.: "Tal que un domingo"
Tonto el que lo lea
PAUL M.:
"Siete días":
“Tal que un miércoles, de 7 días”
 

Por tercera vez. Por cuarta. Y por quinta. Siempre la misma brevísima melodía. La installation Nr.1 de los Einstürzende, versión nokia. Odio los teléfonos, pero aún odio más que Milly se deje el suyo siempre. Casi nunca la llaman, pero si se lo deja, ocurre.
 

Al fin Gurgen se levanta y recoge el móvil de la hamaca de Milly. Puto pesado, dice al ver el nombre en la pantalla. Me imagino quién es. Pero no le cuelga.
 

A Dragos se le ha caído una china al suelo y la intenta coger sin volverse, tumbado. Me parece un espectáculo digno del mejor circo mundial. Su muñeca se retuerce admirablemente y sus dedos aspiran sobre las pringosas baldosas. La mano derecha se ha rendido; es el turno de la izquierda, que recorre más apresuradamente su ámbito. Dos manos y una sola paciencia.
 

Gurgen no ha dicho una sola palabra desde que se ha colocado el teléfono en la oreja. Ahí está, con sus hombros tan adelantados, con el brazo colgando muerto, pero sosteniendo el botellín, la mirada atenta. Dragos y yo nos hemos empujado mutuamente a observarle después de que nuestras miradas se cruzaran. Se ha tomado un descanso en su búsqueda.
 

El otro no nos mira. De repente, me imagino lo que está escuchando. Las botellas están acostadas sobre el suelo. Menos la que él sujeta. Algunas todavía contienen algo. Escucha palabras sucediéndose inmisericordemente. Un reguero rojo y denso de frases encadenadas que se le introducen por la laringe a tal velocidad que no puede ser, ese no es quien yo pensaba. Todavía menos puede ser Milly. Sí, Nastya. Y muchas otras personas más intrascendentes, eliminables. La vecina de abajo con su voz ronca y grasienta, el ex de Dragos que nunca se callaba, algún informador profesional (cualquier periodista, un policía), la novia de Gurgen si la tuviera, alguien que se ha confundido pero que está demasiado nervioso como para reconocerlo, uno de esos viejos en celo, el colgado del hermano de Milly, el que le suministra últimamente al Dragos, mis padres, mi madre, la jefa de Oresta, incluso la propia Oresta, o el hermano de Milly, alguno de los alumnos de Nastya, el hermano de Milly, el presidente del gobierno que al fin se ha rebajado (como predijo Dragos alguna vez) a pedirnos consejo. El hermano de Milly.
 

Dragos se ha cansado de escuchar a Gurgen callado y vuelve a intentar lo de la china aunque ahora se ha ladeado un poco. Yo ahora la he visto. Es demasiado pequeña para nada. Me saco de uno de los bolsillos traseros del pantalón la que me queda. También parezco del circo. Sobre mi hamaca con una mano en el trasero y la otra buscando amarrarse al equilibrio en el aire.
 

Pensaba que si Gurgen me mirara, le podría interrogar con un gesto y adivinar qué es lo que le están diciendo. Aunque ya lo sé. Pero me ha mirado y ha permanecido quieto, como si quisiera desnudar mis huesos de la carne sólo con sus ojos.
 

 
Tonto el que lo lea.

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Tonto el que lo lea.