REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2002-III. Septiembre-diciembre del 2002
http://www.heterodoxos.org/2002-iii/creacion/pm.tal_que_un_viernes.html
Gili el que lo lea

Tonto el que lo lea
 Paul M.: "Siete días"  Paul M.: "Tal que un lunes"
Tonto el que lo lea
PAUL M.:
"Siete días":
“Tal que un viernes, de 7 días”
 

Además Dragos está de mala ostia, como cada viernes, y a mí ya casi que se me pega. Se está convirtiendo en una tradición: jueves por la noche, borrachera excesiva, viernes por la mañana, cabezas quebradas y la sed de escuchar a Gurgen. Porque Gurgen no habla casi nunca, pero sí se ríe y los viernes, cuando no está, se echa de menos su voz.
 

Está en la resaca de todos. Oresta, que es la que mejor lleva los días después, se pregunta qué coño podrá hacer Gurgen con su padre sin haber dormido.
 

Yo me descubro con las pulsaciones algo desvalijadas esperando a que pasen los minutos y me pongo como un tomate sólo de pensar que los demás se puedan dar cuenta del motivo. O estoy roja porque yo misma me he dado cuenta. A Dragos, el alcohol adensado en la sangre le provoca un efecto secundario los viernes por la mañana. Se siente paralizado, agotado hasta el límite y con un deseo grande de acostarse con alguien para volver a arrancar los motores. Y Gurgen no se deja y nosotras sí.
 

Nastya mantiene su piel pálida y se levanta y le lanza una mano como si fuera un guante y se lo lleva a la habitación sin decir ni mu y me deja con una cara que ya me da igual que me la noten.
 

Oresta se ha encontrado una botella de gin ácido tan cerca que no le hace falta ni incorporarse. Bebe tal cual y el liquido se le derrama crujiéndole la camiseta con un rayo húmedo que le zigzaguea a cámara lenta sobre la piel.
 

Luciendo su sonrisa eterna, me dice algo sobre Milly y yo me vuelvo para mirarla roncar. Milly es un ángel, me confirma Oresta. Sin duda, no es de este mundo.
 

En este mundo ya han acabado los gritos sobreactuados de Nastya y aparece por la puerta sola y feliz como una estrella. Dragos se ha quedado en la cama, seguro que quebrándose la cabeza con alguno de sus comecocos. Es al levantarse cuando uno es consciente de todo lo que ha bebido. Yo he bebido mucho, pero no lo suficiente como para no poder llegar hasta la cama, anguilearme bajo Dragos e intentar espabilarle.
 

 
Tonto el que lo lea.

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Tonto el que lo lea.