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| REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH |
| ISSN: 1697-2074 |
Número 2004-III. Septiembre-diciembre del 2004 |
| http://www.heterodoxos.org/2004-iii/avulon/avulon.es.html |
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| Gili el que lo lea |
| Tonto el que lo lea |
CRÓNICAS DEL AVULÓN:
“La digestión del Nitra”
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ετεροδοξος | Nové Zámky
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La explosión de una melena rubia de vida se pasea entre la casa de la cultura y la iglesia varias veces al día. Si tuviera un nombre, tal vez se llamara como en un país vecino. Si tiene un nombre en la cabeza, de seguro no es el suyo, y su avidez de estío hace inútiles todos los cuidados: aunque tenga que cenar en casa, el sol voraz antes de la tarde es una desnudez suficiente.
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La casa de la cultura y la casa de Dios, en los lados opuestos de la plaza, porque los tiempos eran tiempos de plantar cara a los ídolos, al burgués y al capital. Por entonces ni siquiera importaba ser eslavo. A la orilla del Nitra que todo lo digiere excepto las ásperas riberas, resecas de verano, resecas de reconversiones industriales que se quedan varadas. Quienes crecieron antes se tuestan al sol la piel a su lado, se quitan el bolsillo del pantalón donde llevan el expediente de regulación de empleo y se quitan el viento que colorea los músculos fuertes y las manos duras de trabajador de río. Y los meandros son tan ligeros para que los niños puedan atreverse.
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El Nitra tampoco se traga la raza de los niños. Ellos la digieren hasta que con un puño metido por la boca se la agarran y tiran de ella hasta hacérsela echar por la garganta, a borbotones, atragantándose. Eso es un rencor que tiñe la plaza de vómito para que la gente no se mezcle y viva en paz, con sus fachadas hechas bosques de antenas que se buscan unas a otras y se dirigen al cielo para buscar los mensajes de la raza.
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Cuando el verano acalla los colores de la piel y nada más se notan cuando los vecinos rompen el silencio, la prisa inunda también los paseos por la plaza. Son paseos últimos, antes de que la juventud consume viajes más largos que los que llevan de un barrio de bloques al otro. Cuando el verano acelera los pasos y la urgencia de la búsqueda, Nové Zámky mira con la calma del sol las rubias melenas hijas de su pueblo devorar los meses que se las terminarán llevándo. Consagrarán su útero a las ciudades de los estudiantes.
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| Tonto el que lo lea.
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