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Lluvia de sapos y no son verdes.
Lluvia de sapos y hacen ruidos frutales.
Las carreteras se han nublado de paraguas.
Nuestro reflejo en el escaparate
de zapatos de piel de ternero.
Nuestros cuerpos transparentes
arrugados por los regueros de agua.
Por un instante, unidos tan solo
por la visa y los deseos.
¿Habrá algo más vacio
que tu sonrisa saciada?
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