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Nosotros hemos aprendido a esperar en los muelles del puerto
igual que los hombres silenciosos observan los barcos de los vencedores,
nosotros, después de los mensajes,
hemos caminado en casas de amigos del uno al otro,
hemos confundido al que viene y al que va y hemos oscurecido,
hemos empezado a difundir rumores por las tabernas y a contar recuerdos.
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Hoy nuestros pasos son seguros y discretos.
Hoy ha que devolver las estaciones y los significados,
el imperio que perdura y las fronteras eternas, que no hemos olvidado,
a los que nunca hemos renunciado.
Los pasos escalera arriba por culpa del pasado,
ay, César, los esplendorosos idus de marzo no se han apagado aún hacia la noche.
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