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Entre la tarde y la noche señalo sueltos los puertos
y los acompañantes no lo entienden,
olvido tal como los hombres que los imperios caen con el tiempo
y las legiones marchan por puentes que se hunden,
olvidemos al subir a bordo el capitán que aguarda
sin devolver la despedida a los que le despiden
ni explicar con siquiera un gesto
al modo de los delfines furiosos con el mar.
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