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Allà parado piensa, en angustiosa, sin duda ninguna, sin duda alguna, aunque puede haberlas una vez mirado el antecesor, situación. Ãsta no cambia con el hecho de mover, porque el frÃo cortante que le da en la cara da un calor similar a todos, por lo que decide que no es el frÃo ni el mejor momento, y el camino es reanudado para no acumular el exceso de calor que pudiérasele acumular. De nuevo andando un terrible rugido hace que la segunda detención de uno de los más famosos delincuentes se lleve a efecto hace dos meses. De nuevo cruza en sentido cortante y perpendicular, justo en el lugar preciso del peor de los tramos en que podÃa detenerse, mas lo ve, lleno de temerarios efectos retroactivos y emisarios, en los que se concentran ansias perdidas de llegar, de lograrlo, de ser lo que el frÃo impide, dejándolo todo en las literales manos de un coso caliente. Ello le invita a reflexionar sobre el hecho, ya que no puede imaginarse cómo serÃa el peor de los casos en que llegara a lograr dar la espalda a su pasado, presente y futuro, y a su movimiento igual a la masa, y a la energÃa, que siendo calorÃfica lo es. No lo podÃa ni pensar, allÃ, detenido, con aquello delante, con esa maravillosa visión junto a él, ni abajo, ni arriba, sino todo lo contrario. La sangre se apresuraba por sus venas temblorosas, ante los cálidos pensamientos que invadÃan su mente, frÃa y espasmada, en aquel terrible instante tonto de prueba. Se meneaba de arriba abajo sin poderlo evitar, de un lado para otro, sin poderlo evitar, de allà para acá, inexplicablemente, decidido.
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