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Es malo empezar a escribir en papeles en blanco.
Y los asuntos florecen y se marchitan,
es casi convencional,
pero eso no ayuda.
De las cartas que llegan ahora se quedarÃa casi sólo el sobre
que da la ocasión de pensar a veces
qué fue lo que hubo dentro, y que no lo hay.
Asà muchos asuntos se encierran al final en un sobre,
y si ocurriera que lo abren, si alguien lo hiciera,
casi vendrÃa a decir que
está vacÃo, que dentro no hay carta.
Pero en los asuntos de la vida y la muerte casi todo
es desacierto.
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