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Hacia arriba en una habitación panelada me detengo, respiro otoño,
pero no, no eres tú.
Acaso ni siquiera en la madera convertida en techos y paredes
hay un olor que dure.
Y estos dos eran no obstante tan perpetuos en los altos dÃas de verano
cuando el viento caliente en la piel es lana en las sombras,
las hierbas dan vértigo.
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