REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2005-II. Mayo-agosto del 2005
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VITRINA
Revista para heterodoxos — RpH
Mayo-agosto del 2005
Tonto el que lo lea.
 
Filosofía
Pablo Santoro | Madrid
 
El Mundo Transformado, seguido de El Instante Peligroso

Autor: Ernst Jünger
Edición de Nicolás Sánchez Durá
Lengua original: Alemán
Traducción al español: Ela Fernández Palacios
Editorial Pre-Textos, 2005
 

A principios de los años 30 el filósofo y escritor Ernst Jünger actuó como editor de cuatro “fotolibros”, compilaciones de fotografías tomadas de la prensa a las que Jünger añadió prólogo, pies de foto y comentarios. Los dos primeros fotolibros de Jünger —El rostro de la Guerra Mundial. Vivencias del frente de los soldados alemanes (1930) y Aquí habla el enemigo. Vivencias del frente de nuestros adversarios (1930)— formaban parte de un único proyecto, “El Rostro de la Guerra”, al que los dos siguientes, magníficamente editados ahora en castellano por Pre-Textos, daban una continuación temáticamente más extensa y filosóficamente más ambiciosa. El instante peligroso (1931) adopta como tema la irrupción de un peligro súbito y mortal en la relación entre el hombre, la naturaleza y la máquina, una nueva clase de “instante peligroso” que define la época en curso y que, tal como Jünger escribe en el prólogo, “se revela casi exclusivamente como una catástrofe técnica”. Las fotografías —catástrofes naturales, naufragios, el salto mortal de un trapecista, accidentes ferroviarios y automovilísticos, la muerte de un torero en España, manifestaciones, motines y revueltas, las trincheras de la guerra— se acompañan de 18 testimonios de situaciones peligrosas recopilados por Jünger de libros y ediciones populares, entre los que se incluyen desde la crónica del atentado de Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando a las declaraciones de un campeón norteamericano de velocidad automovilística.
 

El mundo transformado. Cartilla ilustrada de nuestro tiempo (1933) propone una mirada global al mundo de la época, bajo la asunción de una transformación general de la vida pública y espiritual. El viaje periodístico alrededor del mundo que organiza Jünger muestra una panorámica que se extiende desde 1918 a 1932, fechas señaladas en la primera página por, respectivamente, la fotografía de unos restos humanos en un campo de batalla (dos calaveras que aún visten los cascos militares) y la instantánea de un tren dejando la estación con dos representantes políticos que saludan desde la abierta ventanilla a una pequeña masa de gente. Jünger agrupa las fotografías por temas, como “El rostro transformado del individuo”, “La vida”, “Política Interior” o “Movilización”, y multiplica aquí pies de foto y comentarios que oscilan entre lo irónico y lo desesperado. La frialdad del ojo entomológico de Jünger se combina con la persecución de una mirada global sobre un mundo en ruinas —pero también sobre la realidad naciente y peligrosa que allí se está incubando. La masa, la publicidad, la técnica, el espectáculo, el despertar religioso, la movilización femenina y juvenil, encuentran certeros análisis en la mesa de disección en la que Jünger convierte la combinación entre fotografía y aforismo.
 

Jünger produjo los fotolibros durante su período berlinés, unos años que verían también la escritura de algunas de sus obras filosóficas mayores, como La movilización total (1931) o Sobre el dolor (1934), y en los que Jünger comenzaba a distanciarse de la ideología guerrera y pseudo-fascista de sus inicios— lo que Nicolás Sánchez Durá llama en el estudio introductorio el período del “realismo heroico” —y simultáneamente de los cauces que estaba tomando la vida política alemana—. La evolución de la “resistencia espiritual” de Jünger frente al nazismo desembocaría en su retiro a las orillas del lago Constanza hasta el estallido de la guerra, y finalmente, tras su destinamiento militar a París, en la distribución clandestina de La paz (1941), libro en el cual defendía la necesidad de la derrota alemana y que fue leído por Stauffenberg y los impulsores del atentado fallido contra Hitler. Atrapado como testigo, y también como irrenunciable actor, en pleno centro de las tempestades políticas e intelectuales de su tiempo, Jünger manifiesta en El mundo transformado y El instante peligroso la aguda conciencia del nacimiento de un nuevo orden político, social e individual, una nueva estructura del poder que sólo el moderno medio técnico que constituye la fotografía puede hacer visible. Pero más allá de un afilado retrato de la convulsa época de entreguerras, los fotolibros de Jünger hablan de problemas —la imagen, la movilización global, el peligro— que siguen estrangulándonos hoy en día. Las imágenes superan la condición de documento histórico para proponérsenos como jeroglíficos actuales, necesarios, urgentes.
 

La edición de Nicolás Sánchez Durá, que reproduce las portadas originales, se ve precedida de un largo y espléndido estudio que enmarca los fotolibros en su contexto biográfico e intelectual y que pone en relación las ideas de Jünger sobre la fotografía, la guerra, la técnica y la muerte con las discusiones imperantes en el ambiente intelectual de la época, y especialmente con las propuestas a la vez antagónicas y complementarias de Walter Benjamin.
 

 
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