REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2006-I. Enero-abril del 2006
http://www.heterodoxos.org/2006-i/avulon/avulon.es.html
Gili el que lo lea

Tonto el que lo lea
CRÓNICAS DEL AVULÓN:
“Huir de la pelea”
ετεροδοξος  | Riga
 

Aunque fuese domingo, aunque fuese feriado, eso no le importa a nadie. Las calles se extienden, se abren, como un cuerpo tendido en el suelo con las piernas y los brazos estirados. El viajero recorre la ciudad con la sensación de ser una hormiga que se desplaza sobre una piel al sol, camino de un ombligo, camino de un talle, camino de una rodilla, de un muslo. El viajero que camina por el cuerpo de Riga siente sobre su bolsa un peso extraordinario, el peso de la violenta presencia de los cuerpos. Una carnalidad tan desbocada que parece un arrepentimiento. Una patada de libertad, de quien pretende hacer creer su determinación haciendo ruido al pisar.
 

Con los tobillos heridos se mueven las jóvenes mujeres. Si la ciudad rebosa algo, no es inocencia de la carne. De acá para allá, todo se muestra. De los parques a las casas de madera; de las calles céntricas reconvertidas al consumo a los barrios más queridos por haber sido construidos por las manos del abuelo. Los hombres se detienen y contemplan, las mujeres se muestran, se sonríen con sus tobillos renqueantes. Pero nunca miran a los ojos.
 

Mirar a los ojos en Riga es un signo de otros tiempos. Dulces, muy dulces, como las lenguas rusas, de fresca saliva de menta. Los camaradas llegaban y les nacían niños. Camaradas con tantas balas tragadas, libertadores de Europa. A los niños de los niños les tintinean hoy de puro lleno los bolsillos de monedas, chatarra occidental, y piensan sólo en irse y en entregarse a los centros comerciales, a otras drogas, a las carnes alquiladas de los locales nocturnos. La ciudadanía es un papel, como los votos, como la poesía, como el papel moneda.
 

Quiénes son todos esos rusos. Quiénes no lo son. Si esto es un país mentido, las ciudades son su caricatura. Trazos grotescos, exagerados, un museo central contra todos esos rusos. El museo de la vergüenza: la añoranza no es sincera si la libertad no se lucha, y lo demás son pataletas de crío que esconde azorado el contenido de sus pantalones al huir de la pelea.
 

 
Tonto el que lo lea.

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