|
Mucho y mal se ha hablado de mí antes y después:
que no compré armas a tiempo,
y qué se hace,
que yo después de que todo fuera como fue
hubiera enviado un tren extra o algo parecido,
es tajantemente rebatible. No, no lo envié,
al contrario, el suceso es típico, justo por eso lo cuento,
había 40 km de nieve virgen hasta la nueva frontera, aquella nevada,
y frío, frío hasta los cuarenta bajo cero,
cuando hubo que sacar a las vacas de sus establos,
caminaron por ella, y si alguna se agotaba,
se le pegaba un tiro
como a un animal, allí mismo.
|