REVISTA PARA HETERODOXOS — RpH
ISSN: 1697-2074 Número 2006-III. Septiembre-diciembre del 2006
http://www.heterodoxos.org/2006-iii/querido_lector.es.html
Gili el que lo lea

Tonto el que lo lea
QUERIDO LECTOR:
“La Biblia y el agua”
ετεροδοξος  | Sarrebruck / Berlín
 

Querido lector:
 

No sea majadero. Deje de protestar si ve que el pasajero que se sienta a su lado en el avión lleva una biblia. Porque usted está al corriente de que una biblia es un explosivo potencial tan peligroso como la botella de agua que le obligaron a tirar a la basura en el control. Vea, si no, lo que publicó el diario español La Vanguardia el 29 de noviembre del 2006: “[...] que desembocó en la detención de seis ucranianos acusados de intentar introducir en Italia granadas ocultas en ediciones huecas de la Biblia.” (Léalo, mientras se siga pudiendo, pulsando este enlace.) Tampoco se ponga pesado insistiendo en que todos los teléfonos celulares del mundo son potenciales detonadores, ni recordando al amable policia que lo detenga por desacato lo sencillo que es clavar una estilográfica en el cuello de un piloto. No sea impertinente: su botella de agua es mucho más peligrosa.
 

Europa vive sumida en el vértigo de una novela negra en que todo el mundo es sospechoso, y la profesión de los espías florece de nuevo. Europa con sus espías, sus asesinatos secretos, su tráfico de venenos radioactivos... Y todo esto en el año, precisamente, en que se ha cumplido el vigésimo aniversario del accidente de la central nuclear de Chernóbil, en que Corea del Norte ha desarrollado armamento atómico y en que una central de Suecia estuvo cerca de sufrir un colapso que habría obligado a despoblar Escandinavia entera.
 

Nuestra contribución a la histeria aeroportuaria es negarnos a embarcar con pasajeros que porten biblias u otros textos potencialmente explosivos. Nuestra contribución a la fiebre nuclear de este 2006 que entra en su fase final es un modesto reportaje, una excursión más bien, a una central hermana de la de Chernóbil: la central de Loviisa, en Finlandia. Este país, que mantuvo una cordial relación y un activo intercambio comercial con la Unión Soviética, importó, entre otras cosas, tecnología para sus reactores nucleares, la mitad de los cuales son de la misma serie que el malogrado en Ucrania. Las autoridades aseguran que son perfectamente seguros. Finlandia, firmante del protocolo de Kioto en tanto que miembro de la UE, ha optado por el camino de la energía nuclear para lograr reducir sus emisiones de gases, y tiene prevista la ejecución de un quinto reactor nuclear en el 2007.
 

Ni más ni menos, por cierto, que con subproductos de la industria nuclear parece haber sido envenado el espía ruso Litvinenko, difunto y misterioso, que puso al descubierto la parte más novelesca de la Europa del siglo XXI. También parece que los restos radioactivos fueron transportados en aviones de líneas comerciales, al lado de usted, querido lector, cuando hizo ese viaje muerto de sed porque le obligaron a deshacerse de su peligrosa agua mientras sus compañeros de fila llevaban sus granadas y sus isótopos en el equipaje de mano. Querido lector, querido pasajero, no olvide su paquetito de plutonio cuando suba al avión. No olvide su bomba atómica de bolsillo ni su biblia cargada de granadas y bien cebada para estallar. Las autoridades lo permiten. Pero no sea majadero y no intente viajar con agua. Adopte la técnica de los dromedarios y deje hacer a las autoridades, que siempre saben qué es lo mejor para usted.
 

Querido lector, sea sinceramente bienvenido al número 2006-III de Revista para heterodoxos.
 

 
Tonto el que lo lea.

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Tonto el que lo lea.