11 DE SEPTIEMBRE DEL 2002:
TRES AÑOS Y MEDIO DE LOS ATENTADOS DE LA ORGANIZACIÓN TERRORISTA O.T.A.N. CONTRA SERBIA Y MONTENEGRO (REPÚBLICA FEDERAL DE YUGOSLAVIA)
INTRODUCCIÓN PARA UNA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA
ετεροδοξος | 2002

Esta exposición fue concebida el día 11 de septiembre del 2002, fecha en que se cumplían tres años y medio de los días en que se ultimaban los detalles de los atentados que durante 11 semanas habrían de sembrar el terror en las tierras de Serbia y Montenegro (República Federal de Yugoslavia).

LOS ATENTADOS DE LA O.T.A.N. CONTRA SERBIA Y MONTENEGRO

Los atentados causaron la muerte a alrededor de 2.500 ciudadanos e hirieron de gravedad a casi 6.000. Durante los atentados se lanzaron desde el aire entre 13.000 y 15.000 toneladas de explosivos, lo que significa una media de 160 kilogramos de explosivo por kilómetro cuadrado y un kilogramo y medio de explosivo por habitante. Entre el material utilizado por la organización, figuran bombas de fragmentación, bombas de racimo y diversos tipos de proyectiles con uranio empobrecido. Los expertos internacionales estiman que la región tardará más de veinticinco años en recuperar el nivel económico anterior a los atentados y que la radiación del uranio y la contaminación de otros metales presentes en los explosivos provocarán a medio plazo un radical aumento de los casos de cáncer y de las malformaciones congénitas.

Esta exposición quiere servir de homenaje a las víctimas de los atentados (las de entonces, las presentes y las futuras) y a sus familiares, y pretende dar a conocer la verdadera actividad de la organización terrorista O.T.A.N., patrocinada por la mayor parte de los estados llamados occidentales y numerosos estados del antiguo bloque socialista.

EL CARÁCTER DEFENSIVO DE LA ANTIGUA O.T.A.N.

La organización O.T.A.N. (Organización del Tratado del Atlántico Norte) tiene como principal patrocinador a Estados Unidos, en cuyo territorio y bajo protección de cuyo gobierno están sus principales activistas y buena parte de sus líderes más destacados, así como los campos de entrenamiento y las bases de almacenamiento de armamento más importantes. La organización se jacta de poseer armas de destrucción masiva de diverso tipo, entre las que se incluye el mayor arsenal mundial de armas nucleares, químicas y bacteriológicas.

La organización nace al término de la segunda guerra mundial impulsada por el bloque capitalista encabezado y dirigido por Estados Unidos. En la teoría, es una organización de autodefensa y ayuda mutua, pero su verdadero papel ha sido tradicionalmente el de constituir una amenaza militar potencial contra los países socialistas. Una vez caídos los regímenes socialistas, la existencia de la O.T.A.N. carecía de sentido.

LA PÉRDIDA DE SENTIDO Y LA NECESIDAD DE UNA NUEVA DEFINICIÓN

El papel de los estrategas de la propia organización y de los de sus principales valedores (animados por los principales beneficiarios del clima de enfrentamiento bélico: los fabricantes de armas) consistía a partir del fin del bloque antagónico en encontrar un nuevo sentido para prolongar su existencia, demasiado rentable en términos estratégicos y económicos como para hacerla desaparecer (opción que parecía sugerir la lógica de los acontecimientos históricos). Yugoslavia, en pleno proceso de desintegración y foco de atención de toda Europa, era el escenario ideal donde habría de inventarse la nueva O.T.A.N.

La estrategia tuvo dos direcciones: por un lado, el desprestigio de las fuerzas de interposición de la ONU, llevado a cabo aprovechando la guerra de Bosnia y Herzegovina, en que la O.T.A.N. terminó suplantando el papel de los cascos azules imponiendo, bajo amenaza militar, una paz que disgustaba a todos los implicados y un modelo de estado inviable política y económicamente; por otro lado, arrogándose un papel de valedora de los derechos humanos y las libertades civiles, inventando el paradógico concepto de "bombardeo humanitario", que se estrenó a raíz del agravamiento del problema de Kosovo, región autónoma de la república de Serbia.

La propaganda occidental fue extremadamente habilidosa durante el desarrollo de estos conflictos: en la conciencia de la población civil, la organización O.T.A.N. ha pasado a ser una organización humanitaria que lucha por el restablecimiento del bien y de la civilidad y la tolerancia.

Fue llamativo, en efecto, cómo en el seno de la sociedad civil occidental incluso fueron numerosas las voces de entre las tradicionalmente más antibelicistas que justificaron y apoyaron el ataque. Los estrategas de la O.T.A.N. consiguieron revestir el ataque de un aspecto de legalidad plena y de completa inevitabilidad: el desencadenante del bombardeo humanitario fue la negativa del gobierno del estado yugoslavo a firmar unos acuerdos, los acuerdos de Rambouillet, que ningún estado soberano habría accedido a firmar nunca, dado que suponían aceptar la ocupación del territorio por tiempo indefinido y la renuncia al ejercicio de la soberanía. Este tipo de estrategia de imposición de condiciones inaceptables para justificar el ataque militar la estamos viviendo otra vez en este otoño del 2002, a propósito de Irak.

LA NUEVA O.T.A.N. ES UNA ORGANIZACIÓN TERRORISTA

La nueva O.T.A.N. es una organización ofensiva, y ya no de defensa. Una ofensiva muy sutil, definible con el término de "terrorista": mediante ataques selectivos, pretende mantener aterrorizada a la población y colapsar las instituciones en pos de un objetivo político concreto. La nueva O.T.A.N. (Organización Terrorista del Atlántico Norte), inventada en la Yugoslavia en desintegración, es una organización terrorista que ha conseguido, en cuestión de sólo diez años, gran parte de sus objetivos políticos. Las exhibiciones de poder destructivo y eficacia militar en Yugoslavia sirven de advertencia para cualquier país del mundo. El miedo a los bombardeos humanitarios ha extendido la esfera de influencia del principal valedor de la O.T.A.N., Estados Unidos, por toda Europa Oriental hasta el Mar Negro y por el Asia Central, regiones en las que nunca más habrá voces disidentes.