| Tonto el que lo lea |
M A N I F I E S T O S |
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NUEVO MANIFIESTO PARA UNA REVISTA PARA HETERODOXOS
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ετεροδοξος | Madrid / Helsinki / Brno / Berlín, 2006
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Apenas llegamos a adultos, violamos a sus hijos varones. Uno por uno y puestos en fila. Queremos conservar esa mala fama.
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Con una violencia de bala. Con dos violencias de mejilla golpeada. Con toda la sangre necesaria. Vamos a pelear con toda la saña de nuestros malestares contra la democracia, contra el Occidente vencedor, contra la destrucción de la dicha a manos del multipartidismo. Seremos destructores como el topo, corrosivos como la termita. Occidente sólo se percatará de nuestra existencia cuando le hayamos ulcerado los intestinos y supure por la boca vómitos lechosos con cada intento de sacudírsenos de encima.
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Con violencia de canto rodado. De canto que ralla con timbre agudo de cristal las más estridentes gargantas del grito. Canto chirriante de dientes abiertos y faz desencajada hasta rasgarnos las cuerdas y la espina. Berridos de locura y de venas hinchadas del cuello delante de las manifestaciones y los furgones de las policías. Y los puños cerrados con toda la violencia de un canto en cada mano.
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Con violencia de muñón que reivindica aún el dolor del miembro perdido. Violencia de diente caído en bofetada, en golpe de porra, en culatazo de rifle, en pedrada de manifestante.
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Traemos la pandemia corrosiva de la desesperanza. Nadie está a salvo del contagio. La indiferencia disfrazada de tolerancia dejará de servirles de coraza y cualquier intento de pronunciar palabras como amor, comprensión o acuerdo formará pústulas supurantes en los labios ingenuos y en los hipócritas. El que quiera sonreír deberá empezar por el principio, por lo más básico, por la sonrisa descarnada del que no tiene nada y nada quiere, ni siquiera el daño para su prójimo. Desde hoy, respiraremos con nuestras nuevas agallas, lejos del corazón, un aire tan puro como aquel niño que patea la espinilla de su profesor.
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Estamos entregados a los brazos del nepotismo chovinista. Absorbemos todos los insultos con indiferencia de ladrillo porque tenemos tantos lazos de sangre que quien venga acusándonos de infamias verá su lengua prendida a la entrada de los puentes, a modo de aviso contra las osadías, deslenguado y bien callado para ejemplo de los imprudentes.
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Vamos a ser un individuo colectivo. Informe. Amorfo. Deforme. Haremos viñetas de nuestras caras. De nuestras jetas de chancho. Con un leotardo en la nariz a modo de pavo. Con un espolón de gallo colgando de la cola. Y que se atrevan a venir a cortarnos el cuello los iluminados.
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Nos vamos a deformar las caras con dedos de plastilina amarilla y plastilina marrón antes de acudir al caricaturista. Nos haremos retratar afeitados y de espaldas, con las bocas tan abiertas, una contra otra, que en el retrato solamente quepa nuestra campanilla. Una campanilla titilante y roja, nuestro bien más adorado.
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Vamos a acudir a los juzgados de los hombres dándonos la mano y tratándonos de usted delante de los jueces. Nuestros trajes transparentarán los pechos, y en ellos no llevaremos escritos nuestros nombres, ni siquiera un indicio de ellos: serán nomás mamas inmensas que rebosen leche azucarada. Qué dulces delincuentes no seremos que todas las víctimas de nuestra desvergüenza nos llorarán arrodillados que les dejemos lamer la pringue blanca de nuestra piel manchada y pegajosa.
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No responderemos nunca a los iluminados. Aunque somos magos del verbo, rehusaremos el arte de la contestación sorprendente cada vez que los nuevos demócratas abandonen sus revoluciones callejeras para venir a plantarnos un juguete retórico entre signos de interrogación. Sobre sus democráticas revoluciones de perdedores de elecciones echados a la calle caerá como plancha de hierro el queso de nuestros pies, sucios de semanas. Seremos tan impertinentes que no les daremos respuesta. Cada revolución de calle se encontrará con nuestra involución de despacho. Los aplastaremos con índice y pulgar y serán manchitas sobre los baldosines.
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Para eso tenemos una Revista para heterodoxos.
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Ese es nuestro nuevo manifiesto.
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Y no tenemos amigos desde que somos adultos.
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